1889, Madrid1970, Buenos Aires

Luis Jiménez de Asúa

NACIMIENTO

1889, Madrid

FALLECIMIENTO

1970, Buenos Aires

Reseña biográfica

Luis Jiménez de Asúa nació en Madrid el 19 de junio de 1889 y falleció en Buenos Aires el 16 de noviembre de 1970. Puede, sin duda, considerarse el penalista más influyente de habla hispana del siglo XX. De hecho, prácticamente la totalidad de quienes actualmente son profesoras y profesores de Derecho penal de las universidades españolas, excepto quienes pueden considerarse discípulos de sus coetáneos Cuello Calón y Quintano Ripollés, son de una u otra manera herederos de su magisterio.

Licenciado en la Universidad Central de Madrid con las máximas calificaciones en 1911, amplió estudios en Ginebra, París, Berlín y Suecia gracias a una beca de la Junta de Ampliación de Estudios. En 1918 obtuvo la cátedra de Derecho Penal de la Universidad de Madrid, iniciando una carrera académica extraordinaria. Su temprana obra El Derecho penal del porvenir (1916) anunció ya su voluntad renovadora. En 1922 publicó El estado de necesidad en materia penal, una obra clásica de la dogmática penal. En 1931 apareció La teoría jurídica del delito, la obra prácticamente fundacional de la moderna dogmática penal española. En 1945 publicó La ley y el delito, otra referencia indispensable para los estudios penales. Y, finalmente, entre 1949 y 1963 apareció su monumental Tratado de Derecho Penal en siete tomos, cumbre, sin duda, del pensamiento jurídico penal contemporáneo.

Siempre defendió un Derecho Penal humanista, científico y respetuoso con la dignidad de la persona. Frente al castigo arbitrario, proclamó la primacía de la legalidad. Y durante décadas enseñó que la culpabilidad debía ser el fundamento de la responsabilidad criminal. Jiménez de Asúa entendía el Derecho Penal como una salvaguardia frente a los abusos del poder y por ello defendió con convicción la idea de seguridad jurídica, consolidando una concepción garantista del sistema penal. También estudió con detalle las causas de exclusión de la culpabilidad y los fundamentos de la responsabilidad criminal, siendo su capacidad para combinar teoría y práctica extraordinaria. Defendió siempre la necesidad de fundamentar las decisiones penales en criterios racionales, con una visión moderna, científica y humanista del castigo desde el respeto a la persona, ocupando la defensa de los derechos individuales lugar central de su pensamiento penal.

Al margen de su compromiso político con la libertad, que motivó su confinamiento en 1926 en las Islas Chafarinas, que le condujo a la vicepresidencia de las Cortes españolas en 1936, al exilio en Argentina en 1939 y a la presidencia de la República en el exilio en 1962, siempre mantuvo su vocación por el Derecho penal, participando en la elaboración del Código Penal de 1932, impulsando la investigación criminológica como director del Instituto de Estudios Penales y formando a generaciones de penalistas, desde Madrid, primero, y desde las universidades de La Plata, del Litoral y de Buenos Aires, después.

Su nombre permanece como símbolo de erudición, libertad y excelencia en el Derecho Penal moderno. Gracias a su obra, la ciencia penal española se colocó a su más alto nivel. Y Luis Jiménez de Asúa siempre será recordado como lo que siempre fue, el gran “maestro” del Derecho penal español más moderno.

Norberto J. de la Mata Barranco

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